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Basílica de Santa María del Coro

Santa María

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Paseando por la Parte Vieja de San Sebastián, seguro que te has cruzado con un par de iglesias, San Vicente, de estilo gótico y Santa María, de la que vamos a hablar hoy. No son las únicas iglesias de la ciudad, evidentemente, pero sí las dos más importantes, por ser también dos de los edificios más antiguos de Donosti. Y aunque nosotros le tenemos un especial cariño a San Vicente, Santa María sin duda es la iglesia por antonomasia de nuestra ciudad.

Santa María del Coro

La iglesia oficialmente se llama basílica de Santa María del Coro, aunque todos la conocemos simplemente como Santa María, y junto a San Sebastián es la patrona de la ciudad. Su festividad es el 8 de septiembre, si bien no es tan celebrada como la de San Sebastián.

Historia de la basílica

La historia de Santa María comienza en los siglos XII y XIII, época en la que se construye la primera iglesia en este solar situado en el cruce entre la calle Mayor y la calle 31 de Agosto. Esta primera iglesia la mandan construir los reyes de Navarra cuando se funda la ciudad de San Sebastián y es de estilo románico, y hasta donde sabemos, no queda nada de ella en el edificio actual.

Esculturas de San Pedro y San Pablo de la iglesia gótica. Foto de D’Museoa.

Posteriormente, en el siglo XVI, esta antigua iglesia románica es ampliada por los Austrias en estilo gótico renacentista (el mismo estilo del convento de San Telmo), cuya planta y orientación aún conservamos. Desgraciadamente, este edificio fue fuertemente dañado en 1688, cuando un polvorín situado justo detrás de la iglesia explotó, llevándose por delante buena parte del monumento. Así, en el siglo XVIII se lleva a cabo una profunda reconstrucción, esta vez en estilo barroco, que se culmina en 1774 y que fue financiada por la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas.

Detalle del interior. Foto de D’Museoa.

La iglesia que hoy observamos es esta misma, conservada casi íntegramente después de todo este tiempo, y es que durante el asedio y posterior ataque del ejército anglo-portugués de 1813, el edificio sobrevivió, como hizo toda la calle 31 de Agosto, precisamente así rebautizada a causa de ello.

El edificio

Santa María es una iglesia de planta salón, típica del País Vasco, dividida en tres naves, con la entrada principal a un lado, de forma que al entrar a la derecha nos encontramos con el altar y a la izquierda con el coro. De techos altos, al estar pegada al monte Urgull sus pocos vanos los encontramos en la parte más alta del edificio, por lo que puede llegar a ser bastante oscura, sobre todo en invierno. Las antiguas capillas contienen hoy el museo diocesano.

Interior. Foto de sansebastian.travel

A pesar de ser un edificio barroco, dentro hay muy poca ornamentación, con las excepciones de los retablos y unas pocas esculturas. Es un edificio en general sobrio si lo comparamos con otros de la época, aunque no debemos olvidar que su interior antiguamente estaba cubierto de plata y oro, robados por las tropas anglo-portuguesas en 1813. Podemos imaginar, por tanto, que hasta entonces su interior sí se asemejaba a los de otras iglesias del estilo y que su decoración recargada era un buen ejemplo del barroco.

Por fuera lo barroco, o mejor dicho, lo rococó, se ve en la portada principal. Decorada profusamente, nos muestra la asunción de la Virgen, con San Sebastián en lo alto y el escudo de la ciudad coronando la fachada. Es un barroco churrigueresco que se concentra en la portada y que deja el resto de la fachada limpia y de nuevo sobria, más neoclásica que barroca, algo que podríamos decir, apela a la también sobriedad de los vascos.

Portada principal. Foto de Wikipedia.

Un triángulo en la ciudad

Hablando de la calle 31 de Agosto, al final de esta se encuentra la iglesia de San Vicente, otra de las supervivientes de aquel incendio que arrasó la ciudad en 1813. Ambos edificios se miran de reojo, siempre pendientes uno del otro, buena representación de cómo era la vida en aquella San Sebastián rodeada de murallas en la que los pobres pertenecían a la parroquia de San Vicente y los ricos a la de Santa María.

San Vicente vista desde Santa María. Foto de Hay que ver.

Pero frente a nuestra protagonista tenemos otra iglesia, la catedral del Buen Pastor. De estilo neogótico e inaugurada en 1897, fue construida en aquella nueva Donosti que crece con la demolición de las murallas. Situada a mil varas de distancia (835 metros) de Santa María, esta nueva San Sebastián y la vieja se miran, una frente a la otra, símbolo de unión de ambas partes de la ciudad.

El Buen Pastor visto desde Santa María. Foto de Crónica Vasca.

Así, con Santa María como eje, tenemos en Donostia un triángulo de templos católicos, monumentos que os animamos a visitar ya que cada uno de ellos, a su manera, tiene su importancia dentro de la ciudad y nos hablan de su historia, arquitectura y costumbres. Y aunque las tres pertenecen a estilos artísticos muy diferentes, las tres tienen algo en común, que es la piedra arenisca traída de las canteras de Igeldo y Ulia y que dan ese color amarillento tan característico a San Sebastián.