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Puerto de San Sebastián

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San Sebastián, como buena ciudad costera, tiene evidentemente un puerto del que hay mucho que contar, así que vamos a ello.

Lo primero que puede sorprender a los turistas del puerto de San Sebastián es su tamaño, y es que es un puerto chiquitín, un triángulo encajado entre la Parte Vieja y el monte Urgull que se recorre en poco tiempo. Empezando por el Club Náutico y acabando en el Aquarium, apenas nos llevará diez minutos ir de una punta a otra. Aunque nosotros te recomendamos que camines hasta la punta del primer espigón y después hasta la Cruz Roja para verlo completamente. También puedes subir al monte Urgull y pasear por el paseo de los Curas para ver el puerto desde lo alto, una vista única que también te permite ver toda la bahía de la Concha.

La entrada del puerto. Foto de Guide du Pays Basque.

Pero no todo es pasear, claro. En el puerto puedes encontrar dos de los museos de Donosti. El Museo Marítimo Vasco y el Aquarium. El primero es un museo pequeño situado en el antiguo edificio del Consulado del Mar que contiene exposiciones temporales muy interesantes.

Apenas unos metros más allá encontramos el Aquarium, el más antiguo de este tipo de museos en España, inaugurado en 1928. Hace unos pocos años fue totalmente reformado y ahora es uno de los mejores planes para hacer con niños y no tan niños en la ciudad. Su túnel de cristal atravesando el acuario más grande hará las delicias de todos los amantes de los animales marinos en particular y de los animales en general. Una visita imprescindible si estás por Donosti en familia o te gustan este tipo de espacios. Además, justo encima del Aquarium tienes una terraza con unas vistas espectaculares de la bahía de la Concha y del mar Cantábrico, y aquí inicia el Paseo Nuevo, una de las mejores caminatas de la ciudad.

Junto a la entrada del Aquarium, por otro lado, encontrarás una rampa que baja al agua, un lugar estupendo para bañarse con tu perro en verano, si es que viajas con un amigo peludo, ya que en las playas no está permitido.

El Museo Marítimo Vasco y el Aquarium junto a la rampa. Foto de Wikipedia.

Si vienes en verano, o bueno, en la temporada de buen tiempo, además, del puerto salen los barcos que van a la isla de Santa Clara y el catamarán que recorre la bahía y la costa donostiarra. Otros dos buenos planes para hacer mientras estés en Donosti.

Y si llegas hasta aquí, seguro que te das cuenta de que hay un montón de restaurantes junto al mar, la mayoría en los soportales del muelle. Aunque algunos de estos restaurantes son muy turísticos y alguno hasta tiene paella en el menú, otros son totalmente auténticos y recomendables para degustar un buen pescado a la brasa, por ejemplo. Uno de estos restaurantes es La Rampa, situado justo al lado de la ya mencionada rampa del puerto.

También puede que te llame la atención en tu paseo por el puerto un busto de un hombre. Este hombre es Aita Mari, un marino de Zumaia afincado en San Sebastián que se dedicaba a hacer salvamento marítimo cuando este aún no existía. En los días de tormenta ayudaba a los barcos y pescadores a llegar a puerto y por eso era muy querido en Donosti y el País Vasco. Puedes encontrar monumentos dedicados a su memoria en muchos puertos de Euskadi, ya que él mismo murió en el mar intentando salvar a otros.

Monumento a Aita Mari. Foto del Museo San Telmo.

Por último, en el puerto destaca la iglesia de San Pedro y San Pablo, construida en el siglo XIX y de estilo neogótico, es la iglesia más estrecha de España. Como buena iglesia marinera tiene maquetas de barcos colgando del techo y si tienes la suerte de encontrártela abierta, te recomendamos que le eches un vistazo, siempre con respeto. Curiosamente, la iglesia tiene encima dos viviendas, lo que también llama mucho la atención.

Para terminar la vuelta por el puerto, puedes cruzar la puerta de Portaletas y atravesar las antiguas murallas para volver a la Parte Vieja y seguir tu visita a nuestra querida ciudad.